fisioterapia en los procesos oncológicos

ROL DE LA FISIOTERAPIA EN LOS PROCESOS ONCOLÓGICOS

El cáncer y sus tratamientos, como la quimioterapia, radioterapia, terapias hormonales o intervenciones quirúrgicas, suelen dejar secuelas físicas y funcionales significativas que afectan la calidad de vida de los pacientes. Estas secuelas varían según el tipo de cáncer, el tratamiento recibido y la respuesta individual de cada persona, pero a menudo incluyen:

·        Fatiga crónica: Uno de los efectos secundarios más comunes, especialmente durante la quimioterapia y radioterapia, que afecta hasta al 80% de los pacientes.

·        Debilidad muscular y pérdida de masa muscular: Asociadas a la inactividad física, la toxicidad de los medicamentos y la inflamación sistémica.

·        Disfunción cardiorrespiratoria: Consecuencia de la quimioterapia y radioterapia torácica, que pueden causar fibrosis pulmonar, disminución de la capacidad aeróbica y cardiotoxicidad.

·        Linfedema: Edema (retención) secundario causada por una acumulación de líquido linfático, común en pacientes tras cirugías oncológicas (especialmente en cáncer de mama y ginecológico).

·        Dolor y restricciones de movilidad: Relacionados con cirugías, cicatrices o daño a los tejidos blandos por la radioterapia.

·        Alteraciones del suelo pélvico: Frecuentes en cánceres ginecológicos, de próstata o rectales, lo que puede generar incontinencia urinaria, dolor pélvico y disfunción sexual.

·        Problemas emocionales y psicológicos: Ansiedad, depresión e impacto en la autoestima son comunes debido a los cambios físicos y funcionales.

Cánceres más comunes y abordaje desde la fisioterapia

Los cánceres más frecuentes, como el de mama, próstata, pulmón, colorrectal y ginecológicos, tienen características específicas que requieren un enfoque multidisciplinar. La fisioterapia, con sus diversas ramas, desempeña un papel crucial en la rehabilitación oncológica, abordando las secuelas tanto físicas como emocionales.

1.      Ejercicio terapéutico

El ejercicio es una de las intervenciones más efectivas para combatir la fatiga, preservar la masa muscular y mejorar la capacidad cardiorrespiratoria. La evidencia demuestra que el ejercicio regular durante la quimioterapia puede reducir la fatiga hasta en un 40% y mejorar la tolerancia al tratamiento.

2.      Fisioterapia postquirúrgica

Tras cirugías oncológicas, como mastectomías o resecciones abdominales, la fisioterapia es esencial para mejorar la movilidad articular, aliviar el dolor y prevenir complicaciones como adherencias o contracturas.

3.      Fisioterapia cardiorrespiratoria

Es clave en pacientes con cánceres que afectan el tórax (como pulmón y mama) o que reciben tratamientos que impactan el sistema respiratorio y cardiovascular. A través de técnicas de expansión pulmonar, drenaje de secreciones y ejercicios aeróbicos, se mejora la función pulmonar y se reduce la disnea. Además, fortalece la capacidad cardíaca, minimizando los efectos secundarios de la cardiotoxicidad inducida por quimioterapia.

4.      Terapia linfática

El linfedema es una complicación frecuente en pacientes oncológicos, especialmente tras cirugías o radioterapia en las zonas ganglionares. La terapia linfática incluye drenaje manual, vendajes compresivos, ejercicios específicos y educación en el autocuidado para reducir el edema, aliviar molestias y prevenir infecciones recurrentes.

5.      Fisioterapia en el suelo pélvico

Los cánceres ginecológicos, de próstata o rectales afectan directamente al suelo pélvico, causando incontinencia urinaria, dolor o disfunción sexual. La fisioterapia pélvica, mediante ejercicios de reeducación, técnicas manuales y electroestimulación, ayuda a restaurar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida.

Conclusión

La fisioterapia es una herramienta fundamental para la recuperación y el bienestar de los pacientes oncológicos, desde el inicio del tratamiento hasta las etapas posteriores. A través de intervenciones específicas y basadas en evidencia, como el ejercicio terapéutico, la fisioterapia cardiorrespiratoria, postquirúrgica, linfática y de suelo pélvico, se abordan las múltiples secuelas físicas y emocionales del cáncer. Además de mejorar la calidad de vida, estas intervenciones optimizan la respuesta al tratamiento, favorecen la funcionalidad y promueven una mayor independencia en los pacientes. En el abordaje oncológico, integrar la fisioterapia como parte del tratamiento

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